Nos adentramos en la previa a la edición del Tour de Francia del año 2013. El centenario, su recorrido, sus favoritos...
Tratamos también las últimas carreras previas: Criterium du Dauphine, Tour de Suiza, Ruta del Sur y campeonatos nacionales.
Dedicamos unos minutos a la leyenda del Mont Ventoux.
música de Andrés Calamaro y Boris Vian.
Desde el Gavia es un programa de Radio Ebro (105.2 FM) dirigido y presentado por Octavio Gómez Milián
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sábado, 29 de junio de 2013
jueves, 13 de junio de 2013
S01E05: Desde el Gavia (Junio Primera parte)
Volvemos a Desde el Gavia este mes de junio tras un breve parón: analizamos las Ardenas, el Giro del Trentino y Romandía. Monográfico sobre el Giro de Italia y la victoria de Vicenzo Nibali. Teatralización de la victoria de Fuente en las Tres cimas de Lavaredo en el Giro de 1974.
Música de Josh Rouse, José Guardiola y Little Tony
Desde el Gavia se emite en Radio Ebro (105,2FM), Zaragoza-Aragón-España
Nos marchamos en Abril y volvemos en
Junio. Respiramos los efluvios del ciclismo en la zona donde el aroma
es más puro e intenso: las Ardenas. Las tierras bajas y la Bélgica
valona, la que busca el repecho como alimento último para la vida.
Para paladares exquisitos en la semana grande de las clásicas:
el comienzo en Holanda, con la Amsteld
Gold Race. La victoria de Roman Kreuziger del Saxo Bank fue una
pequeña muesca en el haber de los valientes. Atacó lejos (si se
puede llamar lejos a 7 kilómetros de meta. Y aguantó la subida al
mítico Cauberg, donde saltó Gilbert, con la carga del arcoiris
sobre los hombros. Gilbert, que nació para el Cauberg, vio cómo
Alejandro Valverde le cogía la rueda y junto a Simon Gerrans
llegaban a la cima de la colina para ver cómo Kreuziger se alejaba,
inalcanzable. Valverde todavía tuvo arrestos para ganar el sprint
del grupo cabecero y subir al tercer cajón del podium.
Y después de la Amsteld...la Flecha.
La Flecha Valona, convertida definitivamente en dominio para
llegadores en cuesta, para rematadores, los repecheros, los reyes de
los muros. Y el ganador del año pasado, Purito Rodríguez, que había
sufrido una caída en la Amstel Gold Race, no pudo repetir en el
final en Huy. Pasó el testigo a su segundo de a bordo, un increíble
Dani Moreno, que supo aguantar el embite de Gilbert (de nuevo
Gilbert, Cid Campeador de las Ardenas) y de un Peter Sagan agotado
tras un comienzo de temporada muy intenso. Moreno, en el último
arreón, se impuso a Betancur y Sergio Henao, los dos colombianos,
que se mostraron valientes en la subida final. El ciclismo colombiano
asusta, asusta y mucho. Alegría para Dani Moreno, que afila sus
armas para servir de escudero a Purito Rodríguez en el Tour de
Francia.
Y después de los aperitivos, el plato
fuerte: la gran clásica, la Doyenne, la Lieja....porque la Lieja es
el camino hacia cualquier lugar, donde las piedras, los mitos y los
valientes se juntan. Una clásica, la clásica, la carrera que devora
y escupe, que fabrica héroes. Este año la Lieja fue para Daniel
Martin, irlandés como Sean Kelly o Stephen Roche, valiente ganador
de una etapa en la Volta a Cataluña, de la estirpe de ganadores que
aprietan los dientes. Este año San Nicolás vio como llegaba a sus
pies Ryder Hesdejal, último ganador del Giro de Italia, pero por
detrás Carlos Betancur, dispuesto a grabar su nombre en las Ardenas,
lanzaba un ataque seco, fortísimo, uno de esos que solamente los
mejores pueden responder: le seguían Valverde y Purito, Daniel
Martin y Scarponi. Poco más, sin tiempo ni espacio. El pelotón
atomizado y por delante seis magníficos en esa horquilla de menos de
diez segundos definitiva en la Lieja. El tobogán los deja a los pies
de Ans, allí levantan la vista y es Purito el primero que dispara.
Nos ponemos en pie...pero sale Daniel Martin, aguanta Purito,
aguanta. Valverde pierde la rueda del irlandés que se pega a Purito
como una lapa. El aire lleno de ozono y la rueda de Daniel Martin
gira, afilada como una cuchilla en noche de Luna llena. Y salta y se
va y nadie puede decir nada. Porque Daniel Martin gana la Lieja y los
que todavía tienen hambre, que son muchos, tendrán que esperar
hasta el año próximo.
Las carreras de preparación para el
Giro de Italia nos trajeron algunas escenas inolvidables: En el Giro
del Trentino Bradley Wiggins lanzando su estropeada bici contra la
cuneta en la subida final de la cuarta etapa. El Trentino vio cómo
Nibali apuraba su puesta a punto, venciendo en la última etapa y en
la general final, demostrando que iba a ser el candidato número uno
al triunfo en la carrera rosa. Wiggins, malhumorado, sacado...fuera
de sí, iba encendiendo todas las luces de alarma. Y en el Tour de
Romandía, en Suiza, Froome vino, vio y venció, sin más, sin
excesos ni arabescos, sobresaliendo en todos los terrenos y apuntando
una trayectoria para esta temporada que se antoja inexpugnable para
todos sus rivales: se llevó el prólogo y fue segundo en la etapa
reina tras Simon Spilak. Ni el dúo del Movistar, Valverde y Rui
Costa ni Toni Martin que se apuntó la crono larga del último día
pudieron hacer ninguna sombra a un Chris Froome que funciona con la
precisión de un reloj y parece un líder todavía más sólido que
lo que fue Wiggins el año pasado.
Y llegamos a la primera de las grandes
vueltas por etapas del calendario ciclista mundial: la carrera rosa,
el Giro de Italia. La carrera de las trampas, de la nieve, la carrera
de las grandes montañas, de los Dolomitas y los Alpes, una carrera,
la italiana, bella, bellísima. Tres semanas de competición que
fueron de más a menos en la lucha. En el primer tramo de la carrera
la pugna entre el Sky de Wiggins y el Astana de Nibali se iba a
convertir en la protagonista de las etapas, trufadas de encerronas y
finales ratoneros que jugaron en contra del campeón británico:
Cavendish se llevó la primera volata como haría hasta en tres
ocasiones más, demostrando que es el mejor sprinter (y el más
regular) y el Sky la crono por equipos del segundo día en el que
Movistar hizo un estupendo tercer puesto. La primera maglia italiana
fue para el veterano Luca Paolini que se llevó la tercera etapa en
una escapada final llena de pericia. En la cuarta etapa Wiggins se
había caído y había cedido unos pocos segundos en meta, el agua y
los descensos no eran lo suyo. No se le veía fino...todo lo
contrario que a los colombianos Henao y Urán que se debatían entre
el apoyo a su líder y sus fuerzas. El final en la séptima etapa, en
Pescara, abrió el abanico de posibilidades: Adam Hansen se llevaba
la etapa y Beña Intxausti cogía la maglia rosa de líder al ser el
mejor clasificado en el grupo de los importantes. En la octava etapa,
la primera crono individual de la carrera, las luces amarillas de la
carrera se encendieron: Wiggins no conseguía baja el crono de su
compañero Alex Dowset que daba la primera victoria de etapa al
equipo Movistar. ¿Qué iba a suceder en la segunda parte del Giro?
Wiggins, por una vez, no le bastaba con aguantar. Beñat perdía la
maglia a favor de Vincenzo Nibali. Iba a ser difícil quitársela.
Y en la décima jornada la alarma roja:
final en alto, en Montesiano. A unos pocos kilómetros de la cima
salta Sergio Henao, que se va hacia el triunfo, solo le siguen un
grupito en el que está, por supuesto Nibali y un renacido Cadel
Evans. Pero Wiggins cede. No mucho, pero cede. Entra en meta con más
de medio minuto perdido con los de delante. ¿Quién lleva los
galones ahora en el Sky? Y al día siguiente otro final en el alto y
aunque aguanta Wiggins su cara no es la mejor de todas al terminar la
etapa. Finalmente en la jornada 13 Wiggins abandona la carrera. La
carrera se ve clara para Nibali y más porque al día siguiente en el
final en Bardonechia llega junto a Mauro Santambroggio destacado a
meta dejando que la victoria sea para el corredor del Vini Fantini.
Victoria que no podrá disfrutar Santambroggio puesto que será
desposeído de ella por un control antidoping. Una pena, una
desgracia, un lastre que sigue pareciendo ineludible.
Sin Wiggins el camino parece abierto
para Nibali en la tercera semana y así es: en el final en el
Galibier se impone Visconti del Movistar y los favoritos no se
mueven. En Ivrea al día siguiente, en una etapa de media montaña,
es el gran día de Beñat, el segundo gran día, porque se impone al
sprint en una fuga de cuatro en la que es su primera victoria en una
grande y la primera española. Ángel Vicioso, el ciclista de Alhama
de Aragón acarició con los dedos en la quinta etapa el triunfo pero
se le escapó frente a Degenkolb en el último suspiro. Días después
sufrió un accidente al chocar contra un coche durante la carrera y
aunque tuvo arrestos para terminar la prueba las lesiones han sido
múltiples y todavía se está recuperando. Le deseamos lo mejor
desde aquí. Giovanni Visconti repite en la etapa 17 y Nibali por fin
se lleva un triunfo parcial en la cronoescalada de la etapa 18. Al
día siguiente la etapa es anulada por el mal tiempo y el final del
Giro, el último esfuerzo, estará marcado por las Tres cimas de
Lavaredo. Allí, entre la nieve, Nibali, a cuatro kilómetros de la
meta lanza un ataque cortante y se va solo, poco a poco, segundo a
segundo, se impone con la celeridad del goteo. Gana con orgullo, con
clase...Nibali es un grande, un valiente. A pocos segundo entra
Rigoberto Urán que será segundo en Brescia al día siguiente y
tercero un desfallecido Cadel Evans, veterano diesel en mil batallas.
Nibali se lleva su segunda grande, tras la Vuelta del año 2010, con
tres etapas y la vocación de campeón cada vez más presente.
En el año 1974 Fuente se enfrentaba al
caníbal, a Eddy Merckx, que buscaba su quinto triunfo en el Giro de
Italia. El Tarangu había sido líder durante varias jornadas pero
una pájara impresionante a mediados de la carrera había devuelto el
jersey rosa a Merckx. Fuente no ceja y consigue, primero en Monte
Generoso y luego en Iseo recortar tiempo al Caníbal. Y llegamos a la
etapa 20, 6 de junio de 1974. El final, con las Tres cimas de
Lavaredo, se antoja durísimo, pero la batalla comienza mucho antes:
en el segundo puerto, el Passo della Mauria ataca Fuente y, entre la
niebla, se marcha solo. A los pies de las Tres cimas de Lavaredo el
tiempo se detiene. La ventaja no se mide en tiempo cuando hablamos de
la épica del ciclismo. Se mide en pedaladas divinas y metros hacia
el averno. Porque Fuente es un rebelde, un tipo fuera del sistema,
con el hambre antigua del triunfo que no se puede saciar con
victorias de etapa. Un hombre de todo o nada. Y los Tiffosi aullan a
su paso y por detrás Baronchelli ataca...y Merckx sufre, pero Merckx
es un titán, de vísceras eternas, un animal salvaje inalcanzable,
porque sus alas son eternas. Y llega Fuente y los muros se cierran y
llega Merckx a casi dos minutos de Fuente. No es suficiente. Ambos
graban con cincel sus nombres, los nombres de los mitos solo se
escriben en piedra.
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domingo, 9 de septiembre de 2012
Últimas etapas: despedida y cierre.
Valladolid, sin abanicos, supo a poco.
Sprint y poco más que un Alberto Contador disfrutando de su maillot
rojo, ganado en buena lid después de una exhibición de equipo y
actitud. Me gustó el final de la Lastrilla. Puramente
segoviana...esas últimas etapas en las que se sabe que habrá buen
adoquín, repechos y Castilla. Me gustó la etapa porque pasaba por
el pueblo de mis abuelos, por la Nava de la Asunción. Media montaña,
que es una de las partes importantes de la historia de la Vuelta a
España. Vimos una nueva batalla entre Valverde y Purito a por el
segundo puesto, las bonificaciones y los puntos de la regularidad.
Sobrados de piernas después de tres semanas de trabajo, el arranque
de Gilbert, afilando las armas para el mundial de fondo en carretera.
El arcoiris tiene un puñado de favoritos y Philippe, después de sus
dos etapas, apunta a Lombardía y Paris-Tours. Alberto Contador no
pudo seguir el ritmo de la pared final y quedó atrapado en la
trampa...Valverde le restaba entre bonificaciones y segundos picados
en meta casi medio minuto. Dani Moreno, nuestro querido "cigarrín"
se llevaba el tercer puesto, peleando la general con los Rabobank.
Y
llegaba la Bola del Mundo...todo el mundo esperando que allí donde
se colocó el primer repetidor de la televisión se jugara la batalla
definitiva y...pues no pasó casi nada...¿o sí? Por delante una
fuga de segundos espadas en la que llegando al final, a la zona de
aspecto lunar, se quedaron Richie Porte y Dennis Menchov y por detrás
Contador manda tirar a Jesús Hernández y Rafa Mazja...no se le ve
buena cara. Aguantan la entrada en los kilómetros finales pero Dani
Moreno se pone a tirar en serio, arrastrando a Valverde y Contador.
Purito está enrabietado y medio kilómetro más tarde
salta...Contador aguanta el tirón pero cede, primero medio tubular,
luego uno entero...se va quedan hacia atrás.
Purito sigue, no
sabemos hacia dónde va, solo que se va, que se va...Contador ha
reventado y aprieta los dientes mientras ve cómo le pasan los demás
corredores, Valverde incluido...Purito sigue, se come las rampas
salvajes como si no hubiera un mañana, no cogerá el segundo, ni el
primero, pero es el que tiene mejores piernas y lo va a demostrar. Al
final gana Menchov, el hombre que sufrió la gran encerrona del
Liberty de Heras y Manolo Sainz en el 2005 y que ha vuelto a ver cómo
se les escapa una Vuelta a España a su equipo. Menchov deja atrás a
Porte y vence claro. Por detrás entra Purito, que se reivindica,
llevándose un puñado de segundos con Valverde y alguno más con
Contador, claramente en crisis, pero ganador al fin y al cabo.
Froome, que ha pinchado, termina entrando a pie.
La llegada a Madrid ha sido más
curiosa de lo habitual, con Valverde entrando en el sprint final
(haciendo sexto y dejando claro, que en forma, puede vencer en un
final a cualquier velocista puro) y llevándose la regularidad y la
combinada. Purito, tercero en el pódium, se lleva tres etapas y el
aplauso de toda la afición española, por su fuerza y por su
temporada magnífica. Valverde, que ha vuelto después de una
sanción, ha ganado en el Tour Down Under, en la Paris-Niza, una
etapa en el Tour de Francia y la Vuelta a Andalucía y dos etapas y
el segundo puesto de la Vuelta a España. Y Contador, magnífico,
campeón, al 70% o menos, etapa y general...le esperan en los
Mundiales...le esperan en Lombardía.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
La masacre de Potes: Aguanta Purito, aguanta
El 27 de mayo del 2011 estaba sentado
en una habitación de hotel y veía el final de una etapa del Giro de
Italia de aquel año. Esa noche tocaba Pulp en el Primavera Sound y
yo creía en tres cosas aquel día: Alberto Contador, Jarvis Cocker y
el amor europeo. Alberto, el chico de pinto, con la cabeza sellada
por las grapas de la tragedia y la resurrección, dominada el Giro de
Italia, la carrera que solo él y otro español, Miguel Indurain
habían conseguido domar. Pensaba en Fuente fumando un paquete de
Marlboro antes de tratar de reventar a Merckx en las Tres cimas de
Lavaredo, pensada en Miguel Poblet ganando en San Remo, pensaba,
claro, en Perico bajando el Gavia bajo la nieve la primavera del año
que ganaría el Tour de Francia... quería que Contador fuera
caníbal, salvaje, quería que lo ganara todo: la regularidad, la
montaña, mil etapas de rosa. Aquel día llegaban a Macugnava, una
etapa con lluvia, día pestoso, al día siguiente subida a
Sestriere...Paolo Tiralongo, italiano de Astana iba por delante,
Purito Rodríguez (cosas de la vida) atacó y Contador soltó un
latigazo que dejó en evidencia a Nibali y Scarponi, sus rivales
aquellos días. Alberto pasó a Purito, llegó hasta donde estaba
Tiralongo y le susurró al oído: vamos, ataca, la victoria es tuya.
Tiralongo, 33 años de gregario, se levantó del sillín y devoró
los 300 metros hasta la meta con Contador a su rueda. Aquella tarde
del 27 de mayo del 2011, viendo en una habitación de hotel donde
solo se sintonizaba Eurosport en un idioma pseudogermánico, estallé
en la rabia del iluso, sin entender que en el ciclismo hay pactos y
amistades...quería que Contador ganara. Alberto, campeón, dejó
ganar a su amigo Tiralongo, compañero de los años dorados en el
Astana, sin saber que acaba de sellar su victoria en la Vuelta a
España del 2012.
El miércoles 5 de septiembre del 2012
estoy sentado en casa, en el sofá, me he servido un vaso de gaseosa
y tengo el móvil al lado. Ya no se ven las etapas como antes: Víctor
López, Luis Angulo, Saldaña, Cebrián...Víctor El Mestizo
Guiu...una tertulia digital de una vuelta que prometía mucho más de
lo que estaba resultando. Demasiados empates, un Purito, campeón,
tan campeón como Contador, ganando su carrera, su recorrido. Yo,
después de Lagos, seguía apostando por Alberto y también después
de Pajares...Ana se va a echar la siesta y conectan en directo: el
tono de voz de Carlos de Andrés presagia algo. “Una etapa que
parecía intrascendente para la clasificación general...pero ha
sucedido algo...” Pienso en Menchov y Heras en el año 2005, en
Andy jugándosela a 60 km en el Tour del 2011...pienso, claro, en la
masacre de Serranillos, Hinault, 1983.
Alberto Contador llevaba más
de dos semanas haciendo lo mismo: entre 7 y 3 km antes de meta
atacaba y no dejaba a Purito (ni a Valverde) de rueda y el último
empujón de los killers de las Ardenas se lo meriendan a base de
bonificaciones. Todos comentando lo mismo: hay que atacar desde más
lejos, reventar a Purito, dejarle sin equipo...sí, claro y yo
aprobaré las oposiciones estudiando diez horas todos los días. Pues
sí, como los campeones... repaso el recorrido: a 55 km de meta
comienza Collado de la Hoz, la subida, un segunda de 6 km de
ascensión. No han conectado todavía pero Contador huele sangre y
manda a Jesús Hernández y Sergio Paulinho por delante. El pelotón
principal se deshace, los grupillos se multiplican, el paquete se
atomiza y Purito sigue atento a Alberto, pero sin demasiado elementos
del equipo a su lado. A menos de tres kilómetros del final del
puerto, en las rampas del 11%, Contador ataca...Purito no sale a su
rueda, quedan más de 45 km a meta y lo normal es que lo pillen y
Contador haya quemado fuerzas. Pero el error táctico es terrible, de
repente no están ni Vicioso ni Dani Moreno, Alberto Losada estuvo
escapado en jornadas anteriores, Menchov ha vuelto al año 2005 y el
miedo lo deja bloqueado. Unos pocos segundos por la cima del puerto y
Contador se lanza como se lanzan los que esperan la redención en el
riesgo, con la boca abierto y las pelotas golpeándole la garganta
como sendos tambores, con la sangre de Ocaña, la que salía de la
nariz el día que la gloria le dio la espalda en Mente, con la sangre
de lubricante para las ruedas. Llega hasta el grupo de delante y allí
deja claro que la cosa va en serio: se ponen a tirar como locos los
compañeros, aumentando la diferencia en el llano que les lleva hasta
el sprint de Potes.
Purito, por detrás, se empieza a dar
cuenta de que las cosas están poniéndose feas...solo con Alberto
Losada y con el verde de Valverde pegado, muy pegado. Por delante, en
el grupo de Contador, están Beñat Inchausti y Nairo Quintana,
Purito piensa que Valverde los va mandar parar para que se unan a su
grupo y que así alcanzarán a Contador. Purito piensa que Valverde
va a por Froome, no se ha dado cuenta de que Valverde va a por él.
Froome, parásito de un sueño de julio, nuevo Ullrich bajo el
misterioso sol asturiano no entiende qué sucede: él, que había
nacido para reinar, Napoleón de carrera explosiva y aliento
británico se ve asaltado por tres desarrapados con barba de
bandoleros (pero que llevan en sus petates tres tours, dos giros, dos
vueltas, dos liejas, dos flechas, dos nizas, dos dauphine...). No hay
peor despertar para una pesadilla cuando uno se da cuenta de que no
está dormido.
A 23 km de meta está el sprint de
Potes. Un sprint intrascendente en otros momento pero el primer punto
de inflexión de esta Vuelta 2012...con Paulinho y Contador a relevos
la ventaja está por encima del minuto y medio. Pero Alberto levanta
la cabeza y ve, a lo lejos, la pancarta. Son unos segundos de
bonificación preciosos (las mismos caramelos envenenados que han
mantenido a Purito y a su punta de velocidad por delante en la
general) y Alberto, que ve que su compañero portugués no da para
más, salta como un lobo desbocado a por ellos y, a su rueda, uno de
los que iban con él en el grupo. Es extraño, ¿a dónde va? No es
del equipo de Contador, no va a aguantarle en la montaña...ese
maillot, azul celeste...es del Astana. Paolo Tiralongo se funde a la
rueda de Contador, le adelante, lanza el sprint y le deja pasar para
que bonifique. Paolo Tiralongo, el hombre al que hace más de un año
Contador regaló su primera victoria como profesional, ha vuelto para
saldar la deuda. Como en el viejo Oeste entregando una carta con el
Pony Spress, Contador revienta a sus compañeros y aliados, que ponen
la cara y las piernas al viento, los kilómetros, el llano que
desgasta... por detrás Valverde y Purito, Purito muy atrás, no da
un relevo a Losada...se le está escapando de las manos la Vuelta...
A 17 km de meta, comienza puerto y
Tiralongo aguanta unos pocos kilómetros, a menos de 15 de meta se
queda, le da un bidón y le desea lo mejor a su amigo, a su antiguo
líder. La deuda está pagada. Básica la ayuda de Tiralongo,
clave...cuando Paulinho no dio para más Tiralongo empujó en ese
llano que te arranca las fuerzas como las olas de un mar: constantes
e incansables. Pero el final se está viviendo por atrás...en cuanto
comienza el puerto para el grupo de Valverde y Purito, Alejandro
lanza un demarraje...es ahora cuando ha mandado parar a los suyos por
delante y es ahora cuando Purito trata de salir a su rueda...pero no
puede. En ese instante nos damos cuenta de que Purito ha perdido la
vuelta, se ha quedado solo, la mancha verde de Valverde, en una
metáfora contraria a la esperanza desaparece...
La ventaja entre Valverde y Contador se
reduce. Perlas de sudor que son como fuego sobre las mejillas de
Alberto. Valverde, el señor de la Lieja, uno de los grandes, ha
vuelto este año también y ha dejado claro quién es. Valverde sabe
que se puede perder una etapa en el último kilómetro si atrás no
se cede. A él le estuvo a punto de pasar en su victoria en Julio en
el Tour de Francia...un minuto, treinta segundos, quince
segundos...Contador mira hacia atrás. Lo ve, ve el verde de
Valverde. Quince segundos, último kilómetro, el cronómetro parado
en quince segundos.
Menos de 500 metros, la mecha de
Valverde se agota y desde casa miles de españoles levantados del
sofá aprietan las manos y los dientes, empujando a Contador...gana,
gana, gana de blanco, angelical, olvidando las marcas y los días,
los dopajes, las ruedas de prensa, las concentraciones en
solitario...gana sin marcas ni señales, de blanco, con un maillot
que recuerda al que llevaba los meses que tuvo que entrenar durante
la sanción, solo, sin nadie. Gana y en el momento que cruza la línea
todos respiramos.
Contador está llorando cuando lo
entrevistan en la tele. Aún tiene las marcas de la etapa en el
rostro, también tiene el abrazo de su madre bien pegado a la piel.
Todos nos sentimos un poco culpables cuando entra en meta Purito. Me
levanto y lo aplaudo. Llamo a mi padre: ¿lo has visto, lo has visto?
Vuelto hacia atrás, muy atrás, al verano de 1988 y mi padre,
agotado por el calor, sentado en la litera de Salou, escuchando la
radio de madrugada y mascullando: “no puede ser, no puede ser”.
El positivo de Perico. Salto hacia delante y nos veo apretando los
puños en la salida de Luxemburgo, vamos Perico, vamos...vamos
Alberto, vamos... “ qué grande, Papá, qué grande” mi padre
está emocionado, como yo, los dos tenemos lágrimas en los ojos.
Alberto Contador ha ganado a lo grande,
con guión de ensueño, con el plomo en los bolsillos, como en aquel
Tour Cartonero de los descensos con Samuel, como en Verbier el día
que le dijo a Amstrong que las leyendas deben permanecer en los
libros...Alberto ha ganado una etapa mítica, de ciclismo
antiguo...Alberto Contador es un clásico, como Gimondi y Fignon,
como Moser y Escartín, como Hinault y Perico.
Desde aquí, para despedir esta crónica
subjetiva y emocional (que quiero dedicar a mi amigo Olivier, él es
de las Ardenas y esto lo lleva en la sangre, aunque creo que está
disfrutando ahora lo que no ha hecho con La Doyenne), solo me
gustaría decir que Purito Rodríguez es otro campeón: muy grande.
Este año lo ha dado todo, ha ganado etapas en Tirreno-Adriático,
Vuelta al País Vasco, Giro de Italia y Vuelta a España y se ha
llevado la Flecha Valona con una exhibición que me hizo llorar. Ha
perdido esta Vuelta (casi seguro) pero en sus declaraciones, actitud
y sonrisa hemos de aplaudirle todos, porque ojalá y digo ojalá,
tengamos Purito para rato. Gracias sJoaquim...nos vemos en La
Redoute.
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