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domingo, 26 de agosto de 2012

Amigos (12ºentrega): Mario Hinojosa



El escritor Mario Hinojosa, desde el estío turolense, saca un momento para echar mano de los recuerdos y hablarnos de la infancia y del ciclismo como parte de la vida. Gracias amigo!

¿Estás siguiendo esta edición 2012 de la Vuelta a España?Trabajo durante el día así que me tengo que conformar con verla en diferido por la noche.Pues dame un pronóstico: Me gustaría que fuera un auténtico duelo al sol, con los mejores, y creo que son Contador y Froome, y espero que se pueda unir Joachim Rodríguez y Alejandro Valverde, y como tapado un ciclista que me cautiva, sin hacer mucho ruido siempre aparece, Rigoberto Urán, una realidad del ciclismo colombiano.

Tema Contador:  Tiene ambición, mucha ambición y con ganas de demostrar que gana por derecho, sin nada más que ese baile mágico que desencadena los ataques más violentos que he visto desde los protagonizados por “El Chava” y por Marco Pantani.

¿Cuál es tu primer recuerdo con la Vuelta a España? Una radiola en blanco y negro, en Tárrega, una tarde de abril, en la auténtica soledad de los amantes al ciclismo, Pepe Recio y Perico Delgado como un dúo gemelar avanza y avanza con rabia, condenados al fracaso o a una victoria pírrica, y nada de eso ocurre, empeñados y empeñados, en el pelotón Robert Millar con calma se va dejando llevar acunado por las mieles de un triunfo seguro, pero empiezan a caer los minutos, la carretera se vuelve hostil, en Palazuelos de Eresma nace un nuevo mito, el romanticismo del ciclismo de Perico Delgado, del “loco de los pirineos” nos hizo muy muy felices, y nos ligó para siempre a este deporte que es una suerte de religión. Con todo, a la mañana siguiente, con siete años, en nuestras Orbea y nuestras GAC, cada uno se pedía ser un ciclista, estaban los incondicionales de Arroyo, los de Marino Lejarreta y los del nuevo ídolo Perico Delgado, yo seguí fiel a un ciclista elegante, extraño y muy atractivo, el irlandés Sean Kelly, por fin en el 88 ganó la Vuelta a España y vio reconocida su tremenda clase.

 



¿De todas las vueltas a España, cuál es la que recuerdas haber seguido con más intensidad y pasión? La de 1998 con ese combate en el seno de Banesto entre el espartano Abraham Olano y ese ateniense inspirado por la dioses del Olimpo, Chava Jiménez, que como Curro Romero, como Guti y como tantos otros, estaba tocado por una varita mágica, capaz de lo peor y de lo mejor. Emprendía desde el Barraco ese vuelo a cualquiera de las cumbres que se le pusieran por delante, venció en cuatro pero no fue suficiente, era el tiempo del final del verano universitario, el de la libertad, pocas ganas de siesta y muchas de batalla.


¿Qué etapa recuerdas como más emocionante de la historia de la vuelta? Sin duda me quedo con la de Perico en el 85, cambiando la historia del ciclismo moderno en nuestro país.

jueves, 21 de julio de 2011

Porra del día: Mario Hinojosa (el espíritu del pirata)


Otro al que echábamos de menos, el escritor turolense Mario Hinojosa. Un tipo que capta con la sensibilidad de una cámara analógica los instantes más hermosos de la vida y los plasma en papel. Nos manda un texto-porra de esos que te hacen salivar:

El espíritu del pirata


Hoy sólo hay sitio en la cima del Col du Galibier para un superclase, para un pura sangre, y todos estaremos expectantes a que se desencadene ese maravilloso espectáculo que ya García Márquez dejó escrito:

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

Un día descubrimos que a la belleza se llega por caminos tortuosos, por eso creo en Rigoberto Urán, viene de una estirpe indómita, la de los Fabio Parra, Oliverio Rincón o Lucho Herrera, él está destinado a poner las cosas difíciles, será el primero que prenda la llama, y la lengua rugosa de ese fuego se extenderá por el coloso alpino a la velocidad de la luz, se acaba la pólvora y los Schleck tienen miedo de que les explote encima, viajan a un segundo de la ira y a otro de las lágrimas, mi corazón es de Samuel Sánchez pero lo veo justito, y cuidado, en BCM se ha infiltrado un extraterrestre con pinta de leñador australiano, no me gusta que gane enteros, pero lo hace, hay que dinamitarlo, reventarlo, en el buen sentido. Y al final en esa cartografía lunar que es el Galibier, apuesto porque el espíritu del pirata se aparezca en forma de baile, y una voz estruendosa grite en la cima a los cuatro vientos: “Danzad, danzad, malditos”.

jueves, 14 de julio de 2011

Porra del día: Mario Hinojosa

El escritor Mario Hinojosa lo tiene claro y hasta le pone título a su porra: Hagan Juego.

Con el perfil en la mano mi apuesta es clara, hoy toca serrucho, desgaste en el Tourmalet, sin más, Voeckler agonizando como siempre, parece que la bicicleta le vaya grande o que el aliento nunca le llegue, pero esa extraña fe en sí mismo lo hace querido, será como Napoleón en Waterloo, aguantará más allá de la épica. Y mientras, los gallos sacarán a pasear sus plumas, encenderán los fuegos de artificio de Luz Ardiden, no para ganar un Tour, sí para decir aquí estoy yo, Contador esperará su momento y cuando queden pocos kilómetros y después de que los Schleck se pongan a triturar tubulares con su ritmo duro y rutinario, y siempre rodilla mediante, empezará el balanceo, ese baile del sol pinteño, un compás rítmico y embriagador, un hachazo y los Schleck a remar, sólo Andy y ojalá Samuel Sánchez agarrado a los riñones de la carretera, otro hachazo y llegará la combustión, el enemigo verá la estela pero doblará el espinazo como una marioneta desvencijada. Hoy, Contador no será líder, pero ya será el Capo.

Al final, en la cumbre y con La Marsellesa de fondo, un disparo de nieve, la primera muesca.

miércoles, 6 de julio de 2011

Primera colaboración, Mario Hinojosa: Sobre héroes y tumbas


Una mañana, de excursión por esas carreteras secundarias en las cercanías de Illueca, nos topamos con un grupo de ciclistas custodiados por la Guardia Civil, era la Vuelta a Aragón de 2003, allí pude ver en el arco iris de maillots, escondido, un cuerpo menudo, esquelético, casi enfermizo, de rostro asolado por la tristeza.

No llevaba la mítica equipación del Carrera, ni era El diablo Claudio Chiappucci, viajaba escondido dentro de un extraño gorro. Entonces me vino de golpe, del cofre del tiempo, una imagen, era un tórrido mes de julio, como siempre que sucede todo en el ciclismo, 1994, otra vez el tipo escuálido que acaba de ver en directo, pero más feliz, pícaro, sonriente, como un niño, tocando la gloria en los Campos Elíseos.

Consiguió algo increíble, se introdujo en nuestras casas como un soplo de aire fresco, en mis chapas oxidadas quedaban las fotos descoloridas de José Luis Laguía y de Perico Delgado, yo también volví a sonreír ese verano del 94 y supe que las cimas del asfalto no sólo las sobrevuelan el águila o el cóndor, también las puede abordar un pirata, esa belleza épica hecha de carne pegada al hueso que era Marco Pantani, y terminé de enamorarme de sus pedaladas violentas y poseídas en el Galibier, tomado, conquistado en 1998 por el paquidermo de Cesenatico, destrozando al poderoso Jan Ullrich. Pantani en su avispero favorito, concentrado, desafiando la ley de la gravedad, en trance, rabioso y solo, muy solo, como cuando en 2004 se encerró en un habitación de Rimini entre cuatro paredes, pedaleó y pedaleó pero no encontró la salida, allí ya no estaban ni los Alpes, ni los Pirineos, ni los Dolomitas, allí comprendió por primera vez que era humano.


Mario Hinojosa es escritor, aragonés de Teruel y amante de la radio y el ciclismo (entre otras cosas), militante activo, esta es su primera colaboración en el blog.